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sábado, 8 de enero de 2011

‘La comprensión Lúdica-Estética de la existencia Humana, en H-G. Gadamer’. (uno)


1. INTRODUCCIÓN.

Mi inclinación a la filosofía se ha pronunciado hacia la fenomenología hermenéutica del pensamiento de Heidegger, que parte desde la experiencia de la vida fáctica, es decir desde el existir propio del ser humano o en todo caso desde la experiencia originaria de la existencia.

Contando con algunas lecturas para hacer un análisis de la estética en Heidegger, he decidido abordar la escuela más cercana a él dentro de la misma Hermenéutica, y es precisamente la escuela de Gadamer. ¿Porqué Gadamer y no Heidegger? Primeramente porque los análisis de Heidegger se limitan a la literatura poética de Hölderlin, al origen de la obra de arte y a la esencia de la poesía, y en segundo lugar porque mis inclinaciones en Heidegger son hacia su hermenéutica de la vida fáctica o analítica de la existencia, que personalmente, dentro de la Hermenéutica en relación con la Estética, Gadamer tiene alcances con mayores frutos.

Cierto es que Heidegger está implícito en algunas premisas de las tesis de Gadamer, pero Gadamer a diferencia de Heidegger ofrece nuevos horizontes hacia la cuestión de la interpretación del ser humano, y una de ellas es precisamente, la interpretación de la existencia humana a partir de la experiencia estética, entendiendo ‘la experiencia’ como ‘una experiencia hermenéutica’, un evento de comprensión que es al mismo tiempo una auto comprensión, y en síntesis, una auto-comprensión de la existencia humana a partir de la experiencia estética.

La tesis anteriormente citada, es la que trataré de exponer, y para ello en la primera parte de este trabajo, expondré algunas cuestiones fundamentales como la tesis Heideggeriana del Seinkönnen (Poder-Ser) como Auto-comprensión existencial, y el uso que Gadamer da a la propuesta de Heidegger; en la segunda parte haré un análisis de la experiencia estética y su relación con la hermenéutica de Gadamer, y algunos conceptos generales como la transtemporalidad del arte, y la verdad del arte; en la tercera parte, teniendo como base los temas anteriores, pasaré a la exposición de la comprensión de lúdico-estética del hombre, que parte de la experiencia del arte.

1. 2, La auto-comprensión como el hilo conductor de la Hermenéutica: Heidegger y Gadamer.

En su obra magna Ser y Tiempo, Heidegger desarrolla una tesis que 33 años más tarde Gadamer retomará y quedará como uno de los hilos conductores de su obra principal Verdad y Método. Esta tesis es la del Seinkönnen que define al Dasein como un Poder-Ser, es decir que el Dasein es posibilidad, y existe en la modalidad de ser-posibilidad.

El hecho de que el Dasein es posibilidad, es expresión de que no es un ente determinado por alguna esencia que lo condicione (en sentido tradicional); para comprender esto de forma más radical, el Dasein no tiene esencia alguna bajo la cual él actúe en función, es una existencia cuya esencia es la carencia de fundamento, pero sí tiene esencia en el sentido de que su esencia es ser-posibilidad, es decir, que el Dasein existe conforme a su esencia en cuanto posibilidad.

Las posibilidades del Dasein, no son infinitas, sino están determinadas y circunscritas a lo que él llama mundo, mundo es aquello que el Dasein conoce, aquello donde el Dasein existe y hacia el cual proyecta su ser como posibilidad. De modo que la cultura puede ser el mundo del Dasein, porque en ésta nace, crece y muere, y de modo más general rige y proyecta su Ser-en-el-Mundo.

El Dasein existe pro-yectando su ser como posibilidad en-el-Mundo y bajo esas mismas posibilidades se comprende. La comprensión por lo tanto no es una posibilidad ni una función teorética del hombre, sino es más bien: su modo de ser originario; de ahí que analógicamente se entienda una antropología en sentido hermenéutico en Heidegger, la cual tiene como fundamento, que la modalidad de ser del Dasein es un interpretar o bien un comprender, que consecuentemente es un comprenderse; esta tesis se comprueba en un curso que Heidegger dio en 1923, y el cual fue el primero al que asistió personalmente Gadamer, la tesis reza así: ‘La interpretación es algo cuyo ser es el propio vivir fáctico.[1]’, y algunas líneas más arriba dice: ‘llegar a entenderse y ser ese entender.[2]’, profundizando en las anteriores citas, tenemos que el Dasein existe interpretándose como una posibilidad.

El auto-comprenderse del Dasein o de la existencia humana, es su modo originario de ser, y al verse a sí mismo como una posibilidad ya consumada, es decir como un ente determinado totalmente, el Dasein se ha delimitado y acabado con su poder ser y su poder interpretarse; de modo que las interpretaciones totalizadoras del hombre, ya sean las metafísicas de zoón lógon éxon, animal rationale, la política de zoón politikón, la económica de homo oeconómicus, la social de contratista, soberano y las demás por mencionar en todos los aspectos de las ciencias son sólo interpretaciones parciales de lo que es de principio el hombre: una existencia puramente indeterminada y encaminada a un poder-ser.

Después de haber expuesto la tesis Heideggeriana de la auto-interpretación como modo originario de ser del hombre, pasaré a exponer el modo bajo el cual Gadamer usa esta tesis Heideggeriana en su obra magna Verdad y Método.

En el prólogo a la segunda edición de Verdad y Método, Gadamer dice, ‘La analítica temporal del Dasein humano en Heidegger ha mostrado en mi opinión de una manera convincente, que la comprensión no es uno de los modos de comportamiento del sujeto, sino el modo de ser del propio Dasein. En este sentido es como hemos empleado aquí el concepto de «hermenéutica». Designa el carácter fundamentalmente móvil del Dasein, que constituye su finitud, su especificidad y que por lo tanto abarca el conjunto de su experiencia del Mundo.[3]’, de modo que para Gadamer al igual que para su maestro, la compresión es el modo de actuar fundamental del hombre, este carácter de comprender, es al mismo tiempo un carácter hermenéutico de autocomprensión.

La comprensión para Gadamer no es un ideal resignado de la experiencia vital en la senectud del espíritu como en Dilthey, tampoco como un ideal metódico y último de la filosofía frente a la ingenuidad del ir viviendo como en Husserl, comprender, es la forma originaria de la realización del Dasein en cuanto que es siempre un Poder-ser[4].

Por lo tanto, si se comprende la anterior exposición de que el Dasein en Heidegger es poder-ser e intérprete de sí, que se da siempre desde el horizonte de la temporalidad, y que consecuentemente su realización existencial es una realización histórica, en Gadamer por lo tanto se entiende que: la realización del hombre consiste en una comprensión lograda de la existencia humana, es decir, que la realización del hombre en cuanto tal reside en una autocomprensión de sí mismo (pero no a partir de sí como se verá más adelante); y que esto representa un nuevo estadio de libertad espiritual[5].

Tanto para Heidegger como para Gadamer, el comprender es un evento de realización de la existencia humana, pero el añadido de Gadamer, es que el comprender se comprende desde la historia, es decir, que el hombre se comprende desde su pertenencia histórica[6], y no como en Heidegger, que la historia o la historicidad es propia del Dasein[7]. De ahí que la realización del hombre consiste, como anteriormente se dijo, en una comprensión de sí mismo, pero no a partir de sí, sino a partir de su pertenencia a la historia y consecuentemente a la tradición.

2.1, Comprensión e Historia.

Las primeras comprensiones acerca del hombre parten desde las ciencias, tal como vio Heidegger, pero las ciencias sólo ven lados puramente fraccionados del hombre, y lo interpretan a partir de ellas, conociendo en consecuencia sólo regiones del ente que es el hombre. La hermenéutica a diferencia de las ciencias que dividen al Ser humano, es una ciencia que lucha en contra del método a favor de la verdad, y que parte desde la vida, es decir desde la existencia del ser humano; tomando la existencia no como un objeto de estudio, sino como un eje de comprensión[8]. Por lo tanto la verdad y el método, como se ve en la obra de Gadamer, son opuestos por naturaleza, ya que la verdad de la ciencia jamás será la verdad de la hermenéutica, ésta en todo caso es y será siempre el hombre, comprendido como una unidad autointerpretadora.

La hermenéutica llama arte al modo como el hombre se muestra y se ha ido mostrando a sí mismo a lo largo de toda la historia[9], y al mismo tiempo, cómo el hombre se ha ido interpretando a través de esta historia. De modo que si el proceso hermenéutico es un proceso de temporalidad, en ella (en la temporalidad) se mostrarán las distintas posibilidades de interpretación del modo humano de ser. Pero en ningún momento se debe entender que el comprender es un proceso de autointerpretación subjetivo, sino al contrario, éste debe verse como un proceso que se desplaza en el acontecer de la tradición[10] y de la historia; y que toda compresión tiende a una perfección[11] de la comprensión hermenéutica. De modo una perfecta comprensión hermenéutica del hombre, sólo se da en el tiempo, pero no a partir de su temporalidad como en Heidegger, sino a partir de la historicidad a la cual el hombre pertenece, por lo tanto para llevar a cabo una comprensión del hombre hay que tomar distancia en el tiempo, ya que sólo ésta hace posibles nuevas formas de comprensión, cada vez más puras, en la medida en que los prejuicios ya no condicionan la autointerpretación de la existencia humana[12]; de modo que si la constitución fundamental de la historicidad del existir humano consiste en comunicarse consigo mismo, entendiéndose, comprendiéndose, la condición para su auténtica comprensión será en la historicidad de su historia, y consecuentemente también de la pertenencia a una tradición[13]. En la historia y en la tradición, es donde se encuentra de forma general, la experiencia del arte, como el modo originario de expresión humana, y consecuentemente el lugar más preciso para su comprensión.



[1] Cf. HEIDEGGER., ONTOLOGÍA, Hermenéutica de la Facticidad, Trad. Jaime Aspiunza, Madrid, Alianza, 2008, p. 33.

[2] Cf. HEIDEGGER., ONTOLOGÍA, p. 33.

[3] GADAMER., Verdad y Método I, Trad. Ana Agud y Rafael de Agapito, Salamanca, Sígueme, 2005, p.12.

[4] Cf. GADAMER., Verdad y Método I, p. 324-325.

[5] Cf. GADAMER., Verdad y Método I, p. 326.

[6] ‘En realidad no es la historia la que nos pertenece, sino que somos nosotros los que pertenecemos a ella’ Cf. GADAMER., Verdad y Método I, p.344.

[7] Cf. HEIDEGGER., SER Y TIEMPO, §72-§77.

[8] Al hacer referencia de la vida como eje de comprensión, se debe entender no un modo teórico de constatación, sino como un lugar de efectividad, de ahí que Heidegger y Gadamer tomen con bastante seriedad la situación de la vida fáctica, como centro de la Hermenéutica. Cf. GADAMER, Verdad y Método, p. 318-330.

[9] ZUÑIGA F. La recaída de Gadamer y Heidegger en la metafísica del arte del joven Nietzsche, IN: PENSAMIENTO, Núm. 229, Vol. 65, p. 44.

[10] GADAMER., Verdad y Método I, p. 360.

[11] GADAMER., Verdad y Método I, p. 363. La realización de la tendencia a la perfección tiene su lugar, en la explicitación de una comprensión auténtica, la cual se da en la medida en que se profundiza, se unifica y perfecciona, en el comprender. Todo comprender será cada vez distinto, puesto que el ser del hombre es ser posibilidad, es decir, tener diferentes modos de ser.

[12] GADAMER., Verdad y Método I, p. 368-369.

[13] GADAMER, Antología, Trad. Constantino Ruiz, Salamanca, Sígueme, 2001, p. 152.

viernes, 15 de octubre de 2010

De la Dialéctica... 'Ser y Hombre' (La cuestión relacional).

La Relación esencial entre el ser y el hombre.

El paso que Heidegger da, para ir más allá de la tradición es en ver al hombre a la luz de la relación con el ser. El termino dasein, es para Heidegger la esencia del hombre, que se manifiesta como el cómo del ser, como la forma por antonomasia en la cual el ser se ha de de-velar. El hombre es para Heidegger, el claro mismo de la verdad del ser, es el ente donde brilla y se hace transparente el ser mismo.

Según Heidegger el horizonte antropológico de la modernidad queda superado desde el contemplar al hombre desde este pre-supuesto, desde el dasein. Si el hombre sólo es hombre, a raíz del dasein, la pregunta por el sentido y verdad del hombre, deja de ser antropológica (como se había contemplado durante toda la tradición) y así se retorna al ser mismo[1].

El hombre debe de ser interpretado no desde una antropología en sentido convencional, sino desde una onto-antropología haciendo ahínco en el aspecto fundamental del dasein en cuanto a su relación con el ser. Esta relación es la primacía del ser que se pregunta por el sentido del ser, que recae justamente en el ente que busca la verdad del ser, y que en su ser sé de-vela la verdad misma del ser, y que como rasgo natural de él le va el lenguaje en cuanto articulación de su existencia, y el pensar en cuanto pensar la verdad del ser.

Por ello el hombre en cuanto tal se da cuenta de que es el ser que se pregunta por el ser; este manifestarse como el ente que busca la verdad del ser, Heidegger lo llama claro, en cuanto apertura del ser para con el dasein, y en este darse cuenta de la donación del ser es donde el ser habla, donde se desnuda en cuanto develar, la verdad del ser.

Heidegger apunta al hombre como el ser en que se devela la verdad misma del ser, recurriendo a un escrito un poco tardío tiempo y ser, para exponer la temática en cuanto al de-velar que en todo caso es la alétheia, ‘…hemos de pensar la alétheia, el desocultamiento, como el claro que permite al ser y al pensar el estar presente el uno para el otro[2]’, de modo que en el hombre entran en fusión tanto el pensar y al ser, los cuales llevan al hombre hacia la proximidad del ser, en cuanto habita en el habla. Y, en cuanto el ser habla en el pensar y habla del hombre, desnuda su verdad.

La relación esencial entre el ser y el hombre dentro del pensamiento de Heidegger, está expuesta en ‘La Carta del Humanismo’. Que fue publicada en 1947, hacia Jean Beaufret en respuesta sobre cómo se puede devolver el sentido a la palabra humanismo, y tambien en respuesta al existencialismo naciente de Jean-Paul Sartre, que dice en su tesis principal ‘el existencialismo es un humanismo’, y que ‘la existencia antecede a la esencia’.

Heidegger ubica la relación entre el ser y el hombre de una forma de reciprocidad. Donde la primacía en la relación le va al ser mismo, ‘el hombre no es lo esencial sino el ser[3]’, de modo que para Heidegger el ser es lo primario por antonomasia. En Ser y Tiempo, esta relación parece ser casi nula, ya él Heidegger mantiene que hay ser donde hay dasein, en la carta del humanismo se abre el giro de Heidegger, del dasein al ser, del hombre al ser, el retorno del ser, entonces en la carta del humanismo, el ser abre la reciprocidad con el dasein como donación de la eyección, en el estado de arrojado, el dasein goza de la relación del ser, y así el ser es lo fundamental, en cuanto a referencia y esencia del hombre. De modo que Heidegger se aleja de la condición de posibilidad, de que para que haya ser debe haber dasein que se dé cuenta de ello.

El ser necesita del hombre.

Como se ha dicho con anterioridad, en la relación del hombre con el ser, el ser es lo más importante, es lo primario por antonomasia; pero hay que tomar en cuenta también que el hombre es necesario para la relación, de modo que el ser también necesita del hombre. El ser y el hombre son una dualidad inseparable, y la formula de Heidegger para expresarlo es esta… -Que la realidad fundamental para con el hombre-y-el-ser, no es el ser como fenómeno fundamental, sino la relación entre estos dos, como una relación de ser y existencia[4]. Pero aunque la relación sea reciproca no está totalmente equilibrada, ya que la relación depende del ser, el ser sigue teniendo la primacía: así Heidegger dirá que la relación tiene su fundamento en el habla del lenguaje, y en cuanto lenguaje, el lenguaje es la casa del ser, el hombre pertenece al ser, el hombre es el claro, y el lenguaje el cómo de la verdad del ser.

El lenguaje como la casa del ser.

Para Heidegger, el lenguaje es el cómo en el cual se establece la relación entre el ser y el hombre, el lenguaje es el claro, es el cómo donde se manifiesta la cercanía del ser; por ello ‘el lenguaje es la casa del ser[5]’, ahora hay que aclarar un punto muy importante, ya que esta frase de Heidegger ha sido, en ocasiones, malinterpretada.

El hecho de que el lenguaje se manifieste como la casa del ser, no dice ni afirma que el lenguaje humano sea esa casa, que erigida por el hombre sea el hogar del ser (como si el ser habitara en el lenguaje humano); de serlo así, la primacía ontológica sería del hombre y no del ser, todo esto nos llevaría a concluir que mientras haya hombre y lenguaje humano hay SER, y esto no puede ser así.

Por tanto el sentido verdadero es que el ser funda esta casa, en la cual habita el hombre, el lenguaje es la morada del ser humano, sin lenguaje no hay humanidad, es el reclamo de Heidegger.

La carta del humanismo nos expresa claramente en su idea principal que el lenguaje es la casa del ser, y en su morada habita el hombre, y se mantiene que quien habla es el habla; es verdad que el hombre habla, pero él habla solamente en cuanto corresponde al ser, cuando escucha la exhortación del ser.

El hombre como guarda del ser.

El ser necesita del hombre como el guardia de su verdad, actividad sólo se ve reservada para ‘los pensadores y los poetas… su guarda consiste en llevar a cabo la manifestación del ser[6]’, el hombre, el poeta, el filósofo, son los custodios de la verdad del ser, son los portadores de su verdad que en cuanto portadores son profetas de la verdad misma del ser.

Para Heidegger, el preguntar se expresa en el pensar como una devoción, y el pensar sólo es articulado en medida que se habla, de modo que lo primero es el habla, y en su consecuente el preguntar esencial por el sentido y verdad del ser, que sólo se descubre en el ente que habla, en cual se devela la verdad del ser; dentro de estas expresiones podemos ver que el hombre no es dueño de nada*, el hombre no es dueño de lo ente, es El pastor del ser.

Las expresiones anteriores acerca del pensar, se refieren a que el hombre no piensa por sí mismo, como si fuera un propiedad* propia de él, el pensar dice Heidegger, ‘es el pensar del ser por el ser[7]’, de modo que los pensamientos no son propios del hombre sino que llegan a él[8].

De modo que el pensar es el acontecimiento propio del ser, y en medida que se piensa, la esencia del hombre tiene actualidad, es decir que el pensar del ser por el ser, hacen que el hombre articule su existencia, llevan a cabo la esencia del hombre; y para este mismo hecho Heidegger dice, que el poetizar, hace las mismas, ya que la poesía hace posible la instauración del ser por medio de la palabra[9] (Cfr. Erläuterungen zu Hölderlins Dichtung. Trad. Aclaraciones sobre la poseía de Hölderin, Pág 38.), desde toda esta perspectiva el hombre es visto en la doctrina antropológica de Heidegger como el claro, como el lugar por antonomasia en el cual hay que estudiar al ser mismo, y no en el hombre cualquiera, sino en el humano que habla, ya que en él se desnuda su verdad, la verdad del ser.



[1] El hombre se presenta esencialmente de tal modo que él es el –ahí-, es decir, el claro del ser…, de modo que ‘el hombre es el vecino del ser… y en cuanto exigencia dice Heidegger ‘debemos ser caminantes del camino que lleva a la vecindad del ser’. Cfr. HEIDEGGER M. Carta del Humanismo, Pág. 57 y 60.

[2] HEIDEGGER M. Das ende der philosophie und die Aufgabe des Denkens; el final de la Filosofía y la tarea del pensar, en Tiempo y Ser, trad. J.L. Molinuelo, Tecnos, Madrid, (2000), Pág. 75.

[3] Ib. HEIDEGGER M. Carta del Humanismo, Pág. 38.

[4] Ib. Pág. 40-41.

[5] Ib. Pág. 11.

[6] Ib. Pág. 11 y 12.

[7] Ib. Pág. 12.

[8] ‘Nunca llegamos a pensamientos, ellos llegan a nosotros’, HEIDEGGER M. Aus der Erfahrung des Denkens, 2da Ed., Pfullingen, Neske, (1965), Pág 11; ‘El pensar, dicho sin más, es el pensar del ser…’ Ib. HEIDEGGER M. Carta del humanismo, pág. 15.

[9] Como un dato muy interesante es el hecho del poetizar; poetizar no está en Heidegger como el sentido Literario, sino como el sentido poético en termino griego, Poietes*-Poeta- Artesano, el que crea el que produce, entonces el producir es un resultado del ocuparse, del famoso Besorgen de Ser y Tiempo; entonces tenemos que el hombre, es poeta, en cuanto produce, y que produce gracias a que tiene lenguaje, de ahí que la instauración poética sea por medio del lenguaje.

Del mismo modo encontramos en el Evangelio de Juan el Lógos* como el principio, como lo que instaura por medio de la palabra.

sábado, 7 de agosto de 2010

'Las categorías de lo in-auténtico', la presencia de Heidegger y su Hermenéutica de la Cotidianidad...

...en ‘La Era del Vacío’ de Gilles Lipovetsky.

‘…la vida de las sociedades contemporáneas está dirigida desde ahora por una nueva estrategia[1]…’ llámese seducción.

La categoría de lo espectacular* convierte a las sociedades, en sistemas de consumo, considerando la alienación de lo a-la-mano, lo a la moda en categorías de supuesta autenticidad; en cuanto categorías se entiende al cómo en cuanto sentido o modo de ser del individuo en sociedad. La ética de la alienación post-moderna promueve no el mito Hegeliano del amo y el esclavo, sino a un señor que sin esclavo, lo tiene todo a la mano, sin mediaciones, todo a la carta, a partir de lo que se le ha impuesto para que elija.

El menú de la dieta social diaria se sujeta a ‘saber lo que nos hacen saber’, saber de apariencias y mera novedad, en elegir lo que nos hacen elegir, nuevamente lo a la carta.
En cuanto a la carta se entiende a lo disponible, a lo posible por elegir, y dentro de esa elección la sociedad misma elige, no soy yo quien elige, sino es la sociedad misma quien se elige así, y con ello la teoría del espectáculo promueve la alienación a lo ‘a la moda’, y a todas aquellas ceremonias que maximizan el hedonismo postmoderno, la cultura del yo estético.

El auto-servicio como promoción de lo ‘a la carta’ refleja un proceso sistemático de personalización, donde el sujeto mismo se personaliza, partiendo de los elementos dados por el sistema, es decir, uno se personaliza a partir de lo que hay, creyendo elegir libre, y personalizar su mundo acorde a sus ‘necesidades[2]’.

La categoría de la independencia no en cuanto libertad en término abstracto, sino en cuanto posibilidad de elegir, e ir al propio ritmo, al ritmo y tiempo que el sujeto quiere… ‘según las preferencias de cada uno[3]’, aquí la vida se delimita no en base de principios universales[4], sino en una función modulada conforme a las motivaciones individuales y a la flexibilidad de la inautenticidad del individuo.

La categoría de lo humano, ahora lo verdaderamente humano es lo estético, y lo estético es ahora lo profetizado por la ética del consumo. Lo personal se manifiesta más que nada en los pseudo-ideales de libertad y autonomía, donde ‘la mayoría habla[5]’ sobre lo que se-dice*, se dice esto, se dice aquello, se dice que hay que pensar, cómo hay que vivir, que hay que elegir y sobre todo quienes hay que ser. La era de la seducción promueve no sólo un sentimiento sagrado al yo, sino que impide el sentimiento de la conquista del yo para hablar de un nosotros.

Ahora como problemática sociológica se tratará de abordar el tema del suicidio, como un punto de convergencia de las categorías de la inautenticidad que se han señalado con anterioridad.

Como presupuestos para dar paso a la problemática del suicidio se contemplará la indiferencia pura, el narcisismo, y por último el suicidio.

En cuanto a la indiferencia pura, Gilles Lipovetsky hace mención de ello a lo largo del capítulo II[6].

La manifestación de la indiferencia pura, es al mismo tiempo una fractura en las relaciones sociales de la sociedad, en donde los puntos de cohesión se han debilitado por algunos factores, en este caso se abordará el narcisismo como el qué de la cuestión.

En cuanto a indiferencia se entiende la apatía, y por ello llegamos al concepto de anomia social, desarrollada antes por Durkheim, y que es al mismo tiempo un factor que da paso al suicidio, que tambien fue estudiado por Durkheim. El hecho de un cómo de la inautenticidad se ve primado por la falta de sentido, o bien hay muchos sentidos en la vida del individuo pero su trascendencia es poca o nula, el problema de la inautenticidad es que el individuo-anómico está consagrado a las leyes del mínimo esfuerzo, el todo a la mano, nada sin esfuerzo, un ejemplo claro de esta realidad, es el hecho de hoy en día muchos jóvenes lo tienen todo materialmente hablando, entonces se llega a crear un vacío existencial el cual puede llegar al desborde del suicidio, comprobando en este hecho que lo-a-la-mano, puede propiciar pero nunca determinar una actitud para el suicidio.

Ahora… bajo el sello de lo-a-la-mano está aquello personalizado, las éticas de consumo, que al mismo tiempo llenan y satisfacen las necesidades inmediatas del ser humano, en este casi el individuo puede propiciar la anomia, al momento que satisfaciendo únicamente las necesidades a primera mano se olvida de necesidades esenciales, como la busca de sentido en la vida, respuestas hacia las preguntas acerca de la existencialidad del ser humano (quién soy, a dónde voy, de dónde vengo, qué quiero de mi), las crisis existenciales sirven para fijar y reafirmar el sentido en la vida, el problema es que cuando no hay un sentido, difícilmente se podrá tener una crisis de identidad para reafirmar la vida misma.

Según Albert Camus, La angustia ante lo absurdo de la vida, proporciona un sentimiento de el cual la única alternativa es el suicidio, ahora bien, la angustia ante lo-a-la-mano y su practicidad puede provocar un sentimiento de olvido hacia lo realmente satisfactorio de la existencia, encarnando al mismo tiempo un sentimiento trágico a la vida y con ello un sentimiento de absurdo, del cual podemos obtener que también puede hacer inminente la posibilidad del suicidio, ante la angustia de que lo-a-la-mano sólo es transitorio, y dentro de esto también entran las ceremonias en cuanto al cómo de lo manifiesto de enajenación que pronto puede caer en un aburrimiento total de lo habido*, en cuanto a novedades…

El narcisismo puede marcarse como la ideología del yo, donde lo mío, es lo que importa, el propio interés y el servicio personalizado a las categorías que el individuo ha determinado, la vida de las comunidades está caracterizada por los sentimientos de cohesión social, la respectividad y el darse cuenta del otro es la base de las comunidades, se trata de sentimientos de colectividad o categóricamente hablando de sentimientos de nostridad[7]. Las sociedades post-modernas primadas por el slogan de la privacidad y la individualidad han olvidado los sentimientos respectividad, y la realidad de que los seres humanos están hechos para la comunidad, para mantener la armonía, de una estructura, y no para abogar por el propio interés… la indiferencia hacia la realidad social, propone entonces un olvido de la colectividad, y un abandono hacia la realidad personal, al yo mismo.

Dentro de las sociedades actuales, se dice, suena a manada*, al referirse que dos es mucho y tres es multitud… lo de ahora es lo personal, el ser indiferente (no la diferencia); la apatía ante este abandono de la realidad colectiva propicia el aspecto que se hace referencia, el narcicismo.

El tema central del narcicismo se fundamente en esta expresión… ‘el yo debe convertirse en la preocupación central[8]’ así configurando el yo puro (Todo yo).

El hecho de expresar al suicidio como la problemática central se fundamenta en que Lipovetsky dice que ‘el proceso de personalización desmantela la personalidad[9]’, ya que al afectar directamente la autonomía de los jóvenes, fractura el proceso de identificación existencial, orillándolos a lo consumible, a lo que se recibe, al yo receptivo, y no al yo que da, que integra y que humaniza. Estos procesos de personalización suaviza las costumbres al grado de que puede romper con ellas y desecharlas; ¿acaso no está pasando esto en la juventud actual, que se ha consagrado a lo ecléctico o a lo new*, y configurado de la religiosidad algo puramente compuesto?, las sociedades actuales han denigrado tanto el sentido de la religiosidad que el hecho no es pertenecer a una religión, sino sentirse bien en una, el tiempo que sea necesario… la religión se ha vuelto algo desechable, algo que se configura acorde de los caprichos de las nuevas sociedades. (Sincretismo Religioso).

Al hablar del aspecto religioso es que la propuesta de las religiones es mantener la esperanza en trascendencia del hombre, ahora en la actualidad no es la trascendencia después de la muerte, sino una trascendencia fijada en el ahora. Un tanto similar a lo que Ernst Block decía sobre el bien morir… un bien vivir, un trascender en vida propicia a que la muerte sea el clímax de la existencia, el hecho es que ahora no creen en trascendencia ni en nada… ahora se cree en las posibilidades de cada quien, y en lo que cada quien tiene preparado en su destino… el acto del suicidio viene como un añadido ante la desvalorización de la trascendencia, y como un hecho que el hombre actual está olvidando la posibilidad del cambio.

La posibilidad del cambio está en que el hombre al aceptar su realidad puede cambiarla, ahora se respira un tanto de indiferencia ante el cambio, que importa si cambio, sólo quiero ser yo… ante estos sentimientos de olvido, puede darse fácilmente la idea del suicidio, como gran parte de la filosofía existencialista, para que vivir si así he de morir… mejor morir ahora.

David Hume en sus escritos sobre la naturaleza humana, mantiene que nada puede cambiar las acciones del ser humano… el ser humano es inmutable, y ante esta imposibilidad del cambio una salida, no del pensamiento de Hume pero si del pensamiento de Camus, el suicidio ante la tragedia de la vida.

El suicidio como origen ante la irresponsabilidad nace por el hecho de que la formación de la persona humana requiere de responsabilidad, en este tiempo la responsabilidad es un concepto casi sin significado ya que cada quien hace lo que quiere, eso es su libertad, y su libertad se proyecta porque es responsable y actúa por sí mismo, lo importante es que el individuo actúe pero con una personalidad determinada, no por una ‘personalidad flotante… sin proyecto… sin estructura ni voluntad, pero eso sí, con demasiada emotividad y labilidad[10]’, y como dijo Durkheim ‘ahí donde la desinserción individualista ha tomado gran amplitud, el suicidio experimenta un aumento considerable[11]’, entonces tenemos que el suicidio es fruto de la fragmentación de la estructura social, en la cual los individuos faltos de sentido y significación se suicidan.

En cuanto a las ceremonias que propician el suicidio es el alcoholismo, la drogadicción y el sexismo, estos entre los más apremiantes para mi, ya que resultan un tanto de abandono de la persona hacia estas ceremonias, que lo enajenan y poco a poco el individuo-se-destruye.

En definitiva tomando palabras de Lipovetsky ‘el individuo postmoderno intenta matarse sin querer morir[12]’, habiéndose consagrado a la inautenticidad y al olvido de sí mismo… se olvida de sí (en cuanto a su realidad), pero asume una supuesta autenticidad en la cual, los prejuicios, lo-a-la-moda, lo estético, terminan por dominar la vida del ser humano.



[1] LIPOVETSKY Gilles, ‘La era del vacío’, Trad. Joan Vinyoli, 7ma Ed, Anagrama, (2009), Pág. 18.

[2] En cuanto a Necesidades* hay que tomar en cuenta que la estructura social, las ha determinado previamente, al delimitar lo ‘a la carta’.

[3] Ib. LIPOVETSKY. Pág. 19.

[4] Imperativos Categóricos, que definan la moral en cuanto cómo del actuar.

[5] Y se creé que realmente se está diciendo algo de forma propia (libre y autónoma).

[6] Ib. Lipovetsky. Pág. 34-48.

[7] En cuanto a la manifestación del darme cuenta de mí y del otro, aceptar la realidad presente en el momento, y dar un si a la integración armónica de los otros, de una forma libre y responsable.

[8] Ib. Pág. 55.

[9] Ib. Pág. 207.

[10] Ib. Pág. 209.

[11] Ib. Pág. 210.

[12] Ib. Pág. 213.