jueves, 12 de agosto de 2010

La diferencia ontológica, en Heidegger.

‘Estar-en y Ser-en’.

Para comenzar a hablar de la diferencia ontológica dentro del horizonte Heideggeriano, debemos tomar en cuenta la primacía del Dasein; en la cual Heidegger nos dice: que el Dasein es un ente cuya esencia es ‘el ser ontológico’, y su primacía esencial radica en ser un ente óntico-ontológico cuya manifestabilidad en-el-Mundo radica en el ‘SER-EN’; y que el ente, que pertenece a lo meramente óntico, a lo cósico, propiamente no tiene ninguna actitud existencial, -tomando estrictamente ese pensamiento tenemos que sólo el Dasein existe-, pero por ahora sólo es necesario, aclarar que lo meramente cósico, lo-a-la-mano tiene una manifestabilidad en el mundo que radica en el mero ESTAR-EN.

Posteriormente se tomará en cuenta el hecho de la preposición in la cual es de suma importancia para poder interpretar adecuadamente el SER-EN-El-MUNDO, del ente que es el Dasein y el ente categórico.

La existencia óntica está determinada por el mero estar-en de las cosas, es decir en la mera manifestación fenoménica del ente en el mundo. En cambio el Ser-en, propio del Dasein determina su existencia óntica-ontológica (deacuerdo con su primacía) en-el-Mundo. La existencia ontológica propia del ser que es-en-el-Mundo tiene su fundamento en el cuidado (Sorge), como la esencia del todo estructural que es él mismo; este cuidado ha de proyectarse como apertureidad, es decir como abierto a sus posibilidades.

La diferencia ontológica entre el Dasein y el ente-categórico en su existencia en-el-Mundo, tiene como base el SER que es propio del Dasein frente al mero ESTAR del ente categórico.

Ahora corresponde hacer una exposición sobre el in del Dasein frente al in del ente categórico, ya que se corre el riesgo de mal interpretar el hecho de en-el-Mundo (in-der-welt), en un sentido de espacialidad, cayendo ahí en el siguiente error interpretativo: ‘el llegar a interpretar al Dasein como un mero ente corpóreo que se haya espacialmente en el mundo’.

La preposición in en el pensamiento de Heidegger no tiene un sentido de ubicación en la espacialidad, sino un sentido existencial que expresa el involucramiento (Beteiligung) del Dasein y el mundo; de modo que la inclusión es rechazada por Heidegger. El sentido de la inclusión está relacionado con el estar-dentro-del-mundo (en medio de él), pero el estar-en* sólo se aplica a los entes comunes (a-la-mano), y no al Dasein.

Heidegger señala claramente que el sentido originario del in es más bien el sentido del residir, del habitar o el morar en[1]; de ahí que sea una relación existencial, ya que exige una actitud del Dasein; -por ello el habitar es un modo básico del Ser que es un Ser-en-el-Mundo-, y no puede interpretarse al Dasein como un ser que tiene una relación sujeto-objeto con el mundo, ya que la naturaleza de la relación hombre-mundo, es una relación existencial de co-existencia-en-el-Mundo.

A esto se añade la crítica que hace Heidegger[2] a la ontología del mundo según Descartes, la cual está fundada en la conciencia del ego cogitans; y la crítica de la intencionalidad que hace Heidegger hacia la fenomenología de Husserl al hablar de la constitución-del-mundo (Weltanschauung), esto se aprecia de una forma detallada en: ‘Prolegómenos para una historia del concepto de Tiempo.’, ‘Los fundamentos metafísicos de la lógica.’, ‘Problemas Básicos.’, y en la obra de Hubert L. Dreyfus ‘Husserl, Intentionality and Congnocitive Science’ .

Anteriormente se dijo que el Ser-en no se debe interpretar como un ser-en espacial, pero cabe señalar que el Dasein tiene su propio modo espacial de Ser-en (el-Mundo), y se funda en el ocuparse de las cosas (Besorgen), y en la solicitud (Fürsorge) con los otros Dasein, para Heidegger el hecho de la solicitud abre paso a la co-existencia y a la empatía (Einfühlung); ésta última, no debe interpretarse como un aprehender al otro con sus vivencias como dice ‘la teoría fenomenológica de la percepción óntica-noemática del otro’ en Husserl, ni como el paso para la intersubjetividad monadológica (Ver. Quinta Meditación. Parágrafo §42, ‘En que la esfera trascendental del ser se revela como intersubjetividad monadológica.’ §42 y SS. En Meditaciones Cartesianas[3]), sino como un habérselas con los otros entes que tienen el mismo carácter fáctico del Dasein[4].

Retomando la exposición: en el sentido categórico (óntico), la preposición in significa inclusión, un mero estar-en el espacio, es decir una ubicación; para Heidegger la expresión in, como se ha dicho antes, significa estar-involucrado con-el-mundo (co-existiendo en él), y que esta relación (Dasein-Mundo) determina existencialmente al Dasein (el Dasein es un Ser-en-el-Mundo, involucrado totalmente en él) al mismo tiempo de expresar una relación existencial, describe una autointerpretación del Dasein en cuanto se reconoce en-el-Mundo, como algo pro-yectado es decir como una existencia factual que se auto-interpreta como un alguien[5]. La interpretación que el Dasein hace de sí mismo (preguntando por el quién), es la de un ser que está involucrado-con el mundo existencialmente, lo que le da la característica de ser un ente intramundano[6]. Un Ser-en-el-Mundo.

La existencia factual o el factum de este ente intramundano se proyecta en las modalidades de Ser-en; y estas formas de Ser-en-el-Mundo son llevadas de la mano por el cuidado (Sorge), así el cuidado, como característica existencial de Dasein es un término ontológico que se utiliza para designar el modo de una determinada posibilidad de estar-en-el-mundo[7]. De ahí que el Dasein sea sus posibles en la modalidad que su esencia es el cuidado, y éste posibilita a aquéllas.

El Dasein se manifiesta como un Ser-en-el-Mundo, y su existencia factual en-el-mundo se ha de reflejar en el cuidado como proyección de su ser en las posibilidades de ser-en-el-mundo. Ser-en-el-Mundo, es un estado de apertureidad del Dasein hacia sus posibles.

Al tener en cuenta que la temporalidad es el sentido del Dasein[8], debemos asumir que su Ser-en-el-Mundo, y el cuidado como forma de su existencia factual, estarán intrínsecamente determinados por el horizonte de la temporalidad.

De modo que el Dasein debe comprenderse a sí como el ente que ex-siste como un Ser-en, que hace factual su existencia bajo el cuidado como la pro-yección de sus posibilidades, todo esto bajo el horizonte de la temporalidad.

Por. Eduardo Rincón Sánchez.

[1] Cfr. HEIDEGGER ‘Sein und Zeit’, Trad. Jorge Eduardo Rivera, 'Ser y Tiempo', 2da Ed., Trotta, Madrid, (2009), Pág. 75.

[2] Dentro del Capítulo Tercero de la Primera Sección de ‘Ser y Tiempo’, principalmente en los parágrafos: §18, §19, §20 y §21.

[3] Cfr. HUSSERL E. ‘Cartesianische Meditationen’, Trad. José Gaos y Miguel García-Baró, ‘Meditaciones Cartesianas’, FCE, México, (2005), Págs. 135 y SS.

[4] Cfr. HEIDEGGER M. ‘SER Y TIEMPO’, Pág. 211.

[5] Al auto-interpretarse como un alguien, su respuesta apuntará necesariamente al quién-que-es-él-mismo, y en ello a su existencia, así evitando dar una respuesta en sentido tradicional, al responder por un qué. Por Sentido Tradicional debe necesariamente entenderse por la tradición Metafísica y Teológica.

[6] Cfr. HEIDEGGER M. ‘SER Y TIEMPO’, Pág.77.

[7] Cfr. HEIDEGGER M. ‘SER Y TIEMPO’, Pág. 78.

[8] Cfr. HEIDEGGER M. ‘SER Y TIEMPO’, Pág. 38; además página 40.

3 comentarios:

  1. gracias! me quedo muy claro todo, necesitaba que alguien aterrizara a heidegger al mundo de los mortales

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  2. muy buen aporte, gracias.

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  3. Muchas gracias, pocas explicaciones me han resultado tan aclaratorias como esta.

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